| To the glowworm cave |
Estábamos perdidos por medio de Nueva Zelanda, concretamente
en Queenstown, y rumbo Te Aneu. Allá llegamos hacia el mediodía. Teníamos
contratado el paseíto en barco, que nos llevaría a las cuevas llenas de
luciérnagas. Montamos en un moderno catamarán, que de media iba a 22 nudos (si
mal no recuerdo)-detalles de ingeniero. Tras un buen rato de navegación, esta
vez no hubo que lastimar ningún mareo, llegamos a un embarcadero del cual
descendimos y tras una breve explicación entramos en la cueva. El lugar no era
apto para claustrofóbicos, ya que había un momento, en el que se veía uno de
los negros más auténticos que jamás haya visto. Sólo se veía el austero brillo
de las luciérnagas.
Tras la experiencia de la cueva, un paseíto por la cercanía,
y un buen té calentito que entro de maravilla. Y rumbo de vuelva hacia donde
habíamos aparcado la caravana. Por surte, ahí seguía.
| Con las estrellas del Hemisferio Sur |
A la tarde, y teniendo en vista el siguiente paseo por los
fiordos de Mildford Sound (otro paseo en barca), que teníamos a la mañana
siguiente, emprendimos viaje. Nos fuimos para allá, sin prisa pero sin pausa, y
llegamos al anochecer. Como habitualmente, buscando laterales en la carretera
donde poder acampar sin llamar mucho la atención. Momento para hacer unas fotos
curiosas, al anochecer, y asentarnos en un sitio y cenar.
Knock-knock, alguien llama a la puerta. Como no, todos
asustados, y nadie se dignaba a abrir la puerta. Me tocó a mí, no sé si por
cercanía o por qué… Era jovenzuelo, y
que nos venía a decir que ahí no podíamos acampar y que nos teníamos que ir de
inmediato. Con los macarrones a medio hacer no podíamos marcharnos, así que
negociamos para poder cenar ahí al menos.
| Mildford Sound |
Movimos la caravana, y encontramos otro lugar, más cerca del
puerto de Mildford Sound. Ahí pasamos la noche, y a la mañana siguiente :
Knock-knock. Sí, de nuevo. Esta vez era una persona con un peto fosforito, y a
las 7.00 am. Miedo en el cuerpo de que fuera un policía, y nada, que sólo
quería que pagáramos 20 dólares por pernoctar en ese pueblo. Le dimos 20
dólares (en total) y nos dio un resguardo. Ufff, librados.
A la mañana, ya más tranquilos montamos en el barquito y
emprendimos el paseo por los fiordos. Bonito, pero tanto bombo y tanto platillo
que al final, con tanta expectación, la realidad no satisface tus ilusiones.
De ahí, ya emprendimos la vuelta hacia Queenstown de nuevo. Fuimos
poco a poco haciendo paradas en sitios tan paradisíacos como “Mirror Lake” o un
salto de agua donde el agua bien podía estar a 8ºC. Una vez en Queenstown no
debía faltar un último intento de hacer Skydiving. Antes de ir a dormir
barbacoa en Frankton, y nos fuimos al sobre. A la mañana siguiente con
expectativas de hacer Skydiving, y mirando el cielo se nos fueron todas las
ilusiones. Por si acaso, fuimos a la agencia, pero nada, que debía haber viento
suficiente como para no poder llevar a cabo nuestra aventura.
| Mildford to Te Anau way |
Cabizbajos, decidimos ir volviendo hacia Christchurch, que los
chicos (Jay, Georg y Christian) tenían que coger el avión a las 6am al día siguiente,
y unas 6 horas de viaje nos esperaban.
Por medio del camino, hicimos parada en un lago Pukaki.
Hicimos un fuego, anochecer en marcha, y un precioso paisaje de postal. Las
fotos lo describen mejor.
De ahí, tras ese pequeño e inesperado gran momento, vuelta a
la ruta. Nos llevó algo más de la cuenta llegar al aeropuerto (copilotos dormidos¬¬),
así que tras dar una vuelta de reconocimiento a la ciudad, conseguimos dormir
cerca del aeropuerto.
| Última cena Lake Pukaki |
A la mañana siguiente despertamos sólo los españoles. Cómo
se agradecía hacer las cosas a nuestro estilo, nada de formalismos alemanes.
Éramos libres, y yo con mi cabezonería, tras haber estado a punto de hacer
Skydiving 2 veces, no me iba a ir sin hacerlo. Tras convencer a Elsa, fuimos al
aeropuerto a preguntar dónde era el lugar más cercano. A hora y media. Pues allá
fuimos. Y qué decir, tenéis que probarlo para saber lo que es. Qué mejor forma
de acabar el viaje. Qué mejor compañía para estos 10 días. Posiblemente, el viaje
de mi vida. Gracias J!
Bueno, así acaba la aventura por Nueva Zelanda. Si alguno de
vosotros caer alguna vez por estas tierras, no dudéis en copiar el itinerario
que hicimos. Increíble.
Volviendo a la realidad, mierda, ¡LLUEVE DE NUEVO!, pero al
mal tiempo buenas son las Fiji. ¡3 days to go!
I.Landa
| Lake Pukaki & Mount Cook. New Zealand |
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