miércoles, 25 de abril de 2012

Un sueño del que nunca despertaré

Cuenta la leyenda, que había un Donostiarra por unas tierras lejanas. Este personaje, tuvo un blog en el que escribía asiduamente, sin embargo la pereza le devoró y apenas se supo nada de él durante un mes y medio.

Christchurch Int Airport
Pero por fin, un día en el que el tiempo no acompañaba, decidió relatar las últimas aventuras que había vivido.
Durante este lapso, aparte de seguir disfrutando de la experiencia única que es el intercambio, seguir conociendo más gente, casi olvidarte de los que hace 2 meses que no tienes noticias, y pensar que el mundo es un pañuelo, lo que realmente ha cundido ha sido el mid semester break.
Entre una última semana de entrega de trabajos y una primera de exámenes post vacacionales, se halló el gran viaje. Este viaje fue un doble sueño, que nunca pensé que lo podría cumplir tan joven. Tendré que buscar otros nuevos.
Apollo Campervan (6pax)
El primero de ellos y con el que comienza la aventura es el mero hecho de ir a Nueva Zelanda. Como ya dije, con apenas 10 días por delante no nos daba tiempo más que para visitar la isla del Sur. Sin embargo pudimos ver casi todo.
Todo empieza, como en muchas historias, en el aeropuerto de Sydney. A las 11:35pm de la noche cogíamos el avión. Llegamos hacia las 00.45 a NZ (sí, había cambio de hora, no es que fuera tan corto el vuelo). Como somos estudiantes y cogíamos la caravana a las 8 de la mañana, dormimos tirados por el aeropuerto. Una experiencia en la que había otros tantos que nos acompañaban. Éramos 2 alemanes (Christian y Jan) un austríaco(Georg)  un vasco (yo) y dos catalanas (que llegarían al día siguiente).

Akaroa dock

Una vez en la caravana, la primera parada fue en Akaroa. Un pequeño y precioso pueblecito que para acceder a el había que andar unos 80  km por una carretera que no paraba de subir y bajar montes. Con esta visita obtuvimos la primera impresión de NZ: un territorio con más ovejas que habitantes, y que poco a poco va camino de tener también más vacas que ovejas, tolón, tolón.
En este pueblo tuvimos una comida tipo sánwich (que se repetiría a lo largo del viaje cada día hasta hartarnos) en el muelle del pueblucho. Dimos una vuelta, pero lo que realmente era bonito eran las vistas y paisajes, tanto del pueblo como de todo el camino hasta él.
Swimming with dolphings
A la noche, y tras recoger a las catalanas en el aeropuerto, nos acercamos a Kaikura, unos 250 km al norte de Christchurch  (que era donde llegamos, solución al anteriore OzQuiz). Como no sabíamos donde para a dormir, tan pronto como escuchamos el romper de las olas del mar, y vislumbramos un lugar para poder pasar la noche, ahí nos quedamos. Uno de los mejores sitios donde he podido dormir, con todo el firmamento del hemisferio sur sobre nuestra cabeza.
Dolphins
Temprano por la mañana, acudimos a Kaikura donde teníamos contratado un baño con delfines. Nos proveyeron del material necesario, neopreno(agua a 12º) unos snorkels y ¡al agua patos!. Eran unos delfines que se dejaban querer, y que si bailabas y metías ruidos los podías tener pasando a escasos 50 cm de ti. Mejor no podía empezar el viaje. Como anécdota, aquí el marinero, fue el único de los séis que no necesitó de la amiga la palangana para liberar las tensiones de la mar. A pesar de ello, creo que el resto también tuvieron su rato de disfrute y lo volverían a repetir sin duda alguna.
Tras reponer fuerzas, nos acercamos a una playa repleta de focas en las cuales si te acercabas más de la cuenta, te podían bostezar cariñosamente enseñando los colmillos… Así que mejor mantener una cierta distancia, que a pesar de que parecieran sacos de patatas postrados encima de las rocas al rico calor del sol, de alguna forma habrían conseguido subir hasta allá.
Vistas camino Kaikoura
Pronto se hizo de noche y tomamos la caravana para esta vez emprender viaje hacia la costa oeste. Tantas horas de caravana hacían sus estragos, y lo que al principio todos íbamos sentando con el cinturón de seguridad, acabábamos todos salvo el conductor tirados en la cama de atrás echando cabezaditas.

Una parada a media noche para retomar fuerzas, y ver el cielo estrellado (nunca pensé que hubiera tantas estrellas). Este tramo de este a oeste nos llevó unas 6 horas por carreteras solitarias, las cuales parecía que hubiesen sido puestas sólo para nuestro paso. Posiblemente en todo ese tiempo sólo viéramos media docena de vehículos. Pero viajar de noche y por esos sitios era realmente algo que llenaba el alma de tranquilidad.
En cuanto llegamos a un sitio cercano a Greymouth paramos para pasar lo que quedaba del resto de la noche. [Continuará…]

I.Landa
Jurasik Park (Punakaiki)

Punakaiki Walk
Pancakes
Punakaiki Walk II